{"id":190891,"date":"2025-05-22T06:57:17","date_gmt":"2025-05-22T12:57:17","guid":{"rendered":"https:\/\/reportegam.com\/?p=190891"},"modified":"2025-05-22T23:18:17","modified_gmt":"2025-05-22T23:18:17","slug":"mil-caballos-desbocados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/reportegam.com\/index.php\/2025\/05\/22\/mil-caballos-desbocados\/","title":{"rendered":"Mil caballos desbocados"},"content":{"rendered":"<h4>Por Claudio R. Delgado<\/h4>\n<hr \/>\n<h3><strong>Cap\u00edtulo 1: El susurro del viento.<\/strong><\/h3>\n<p>La pradera se extend\u00eda hasta donde alcanzaba la vista, una alfombra verde salpicada de flores silvestres que danzaban suavemente al ritmo del viento.<\/p>\n<p>Era temprano, por la ma\u00f1ana, y el sol apenas comenzaba a rasgar la niebla que dorm\u00eda sobre las colinas.<\/p>\n<p>Alondra viv\u00eda en el \u00faltimo pueblo antes del bosque sin nombre, un rinc\u00f3n del mundo que muchos evitaban y del cual s\u00f3lo se hablaba en susurros. Ten\u00eda doce a\u00f1os, una mirada que parec\u00eda contener preguntas sin respuesta, y un colgante antiguo que su abuela le hab\u00eda dejado antes de desaparecer misteriosamente una d\u00e9cada atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana, el viento hablaba distinto. Silbaba entre los \u00e1rboles con una voz que parec\u00eda tener intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Alondra lo escuch\u00f3 claramente:<\/p>\n<p>\u2014Corre.<\/p>\n<p>No entend\u00eda por qu\u00e9, pero obedeci\u00f3. Baj\u00f3 corriendo la colina tras su casa, cruz\u00f3 el arroyo con un salto torpe, y trep\u00f3 hasta el risco que daba a la gran pradera. Y entonces los vio.<\/p>\n<p>Mil caballos. Mil. No uno m\u00e1s, ni uno menos. Corr\u00edan como una tormenta viva, sus cuerpos envueltos en una energ\u00eda que parec\u00eda encender la tierra misma. El aire chispeaba a su paso. No eran caballos comunes: algunos ten\u00edan alas transl\u00facidas como las de las lib\u00e9lulas, otros, ojos que brillaban con luz interior, y algunos dejaban huellas que se llenaban de flores al instante.<\/p>\n<p>Alondra no sab\u00eda si temblar de miedo o gritar de emoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y entonces, el caballo con la luna en la frente se separ\u00f3 del grupo. Se acerc\u00f3, y al detenerse frente a ella, el mundo pareci\u00f3 suspenderse. El colgante de su abuela comenz\u00f3 a brillar.<\/p>\n<p>\u2014Has sido llamada, dijo una voz en su mente. No era suya. Era antigua. Era poderosa.<\/p>\n<p>Alondra dio un paso adelante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Cap\u00edtulo 2: El Lenguaje de los Cascos.<\/strong><\/h3>\n<p>Cuando Alondra toc\u00f3 al caballo con la luna en la frente, algo cambi\u00f3. El mundo se desdobl\u00f3 como un papel viejo y revel\u00f3 otro detr\u00e1s. Todo lo que conoc\u00eda \u2014el cielo azul, las colinas verdes, incluso su sombra\u2014 se reconfigur\u00f3.<\/p>\n<p>Ahora flotaban.<\/p>\n<p>Ella y el caballo estaban sobre un camino invisible en el cielo, hecho de notas musicales s\u00f3lidas que resonaban con cada paso. No era viento lo que soplaba a su alrededor, sino risas. Risas de criaturas que no pod\u00eda ver pero que sent\u00eda revolotear en su pelo. Las nubes no eran de vapor, sino de algod\u00f3n de az\u00facar celeste que chasqueaba con electricidad est\u00e1tica al tocarlas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde estamos? \u2014pregunt\u00f3 Alondra, y su voz sali\u00f3 convertida en un peque\u00f1o p\u00e1jaro que revolote\u00f3 y se perdi\u00f3 en el horizonte.<\/p>\n<p>\u2014Entre mundos, respondi\u00f3 el caballo, sin mover el hocico. Su voz era como el eco de una tormenta lejana. \u2014Est\u00e1s cruzando hacia Lunavia, el Reino de lo Desbocado.<\/p>\n<p>Bajo ellos, en la pradera, los otros caballos ahora galopaban en c\u00edrculos formando espirales luminosas. Uno de ellos \u2014un caballo transparente lleno de constelaciones\u2014 relinch\u00f3 tan fuerte que una lluvia de peces voladores cay\u00f3 desde una nube.<\/p>\n<p>Alondra se sujet\u00f3 con fuerza. El camino cambi\u00f3 de forma: ahora era una escalera que se enroscaba en el aire, hecha de ramas vivas que crec\u00edan con cada paso. A su alrededor, mariposas con alas de relojes marcaban el paso del tiempo al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es el Reino de lo Desbocado? \u2014pens\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Un lugar donde la l\u00f3gica duerme y los sue\u00f1os gobiernan. Aqu\u00ed, todo lo que fue negado en tu mundo existe sin pedir permiso, respondi\u00f3 una voz invisible.<\/p>\n<p>Pasaron por una isla flotante donde las monta\u00f1as se hac\u00edan y deshac\u00edan como origamis, y \u00e1rboles que cantaban \u00f3pera discut\u00edan entre s\u00ed sobre pol\u00edtica m\u00e1gica.<\/p>\n<p>Alondra r\u00edo. No pod\u00eda hacer otra cosa. Estaba asustada, fascinada y un poco mareada, pero dentro de ella se encend\u00eda algo nuevo. Como si siempre hubiera pertenecido aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Pronto llegar\u00e1s al Coraz\u00f3n del Viento, dijo el caballo. \u2014Y entonces, deber\u00e1s elegir qu\u00e9 tipo de guardiana deseas ser: la del orden&#8230; o la del caos.<\/p>\n<p>Y sin m\u00e1s, cayeron en picada hacia una ciudad hecha de cristales flotantes, relojes derretidos y r\u00edos que corr\u00edan hacia el cielo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Cap\u00edtulo 3: Crist\u00e1lyn, la Ciudad Imposible.<\/strong><\/h3>\n<p>Alondra cay\u00f3 suavemente, como si el aire mismo la envolviera en brazos invisibles. El caballo lunar aterriz\u00f3 con un chasquido brillante, como si rompiera una capa de cristal invisible.<\/p>\n<p>Ante ella se alzaba Crist\u00e1lyn, la Ciudad Imposible.<\/p>\n<p>No ten\u00eda calles en el sentido normal. Los caminos eran flujos flotantes de luz que se mov\u00edan solos, llev\u00e1ndote a donde te necesitaban m\u00e1s, no a donde t\u00fa quer\u00edas ir. Las casas flotaban en el aire, girando lentamente, hechas de vidrio, humo o incluso pura m\u00fasica. Algunas ten\u00edan puertas que se abr\u00edan solo si re\u00edas; otras, s\u00f3lo si recordabas tu sue\u00f1o m\u00e1s olvidado.<\/p>\n<p>En la plaza principal, una fuente lanzaba agua que sub\u00eda, no bajaba. Los chorros formaban figuras danzantes \u2014osos azules, dragones de fuego fr\u00edo, bibliotecas giratorias\u2014 antes de deshacerse en lluvia de estrellas.<\/p>\n<p>Criaturas ins\u00f3litas transitaban las avenidas:<\/p>\n<p>Un b\u00faho con cuerpo de reloj de arena que hablaba al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>Una ni\u00f1a con un abrigo hecho de palabras sueltas, que parec\u00eda desvanecerse cada vez que alguien la miraba.<\/p>\n<p>Y un caracol gigante que vend\u00eda helados que te hac\u00edan recordar cosas que nunca viviste.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde estamos realmente? \u2014pregunt\u00f3 Alondra, aunque su voz ahora sal\u00eda como burbujas que explotaban en canciones de cuna.<\/p>\n<p>\u2014En el v\u00f3rtice de lo no probable, dijo el caballo. \u2014Aqu\u00ed vienen los que han sido tocados por lo Desbocado. Aqu\u00ed nacer\u00e1s de nuevo.<\/p>\n<p>Un ser flotante se le acerc\u00f3. No ten\u00eda forma definida, solo luz, aroma a menta y una voz como campanillas.<\/p>\n<p>\u2014Bienvenida, Guardiana. El Consejo de los Fragmentados te espera.<\/p>\n<p>De repente, un reloj gigante en el cielo se quebr\u00f3. Una sombra atraves\u00f3 la ciudad como una marea negra. El aire se tens\u00f3, las risas cesaron, y los edificios giratorios comenzaron a vibrar.<\/p>\n<p>\u2014No puede ser\u2026 \u2014susurr\u00f3 el caballo. \u2014\u00c9l despert\u00f3. El Cazador del Silencio ha cruzado la grieta.<\/p>\n<p>Alondra sinti\u00f3 un escalofr\u00edo. Algo ven\u00eda. Algo que no deb\u00eda existir ni siquiera en este mundo absurdo.<\/p>\n<p>Y la ciudad m\u00e1gica, con toda su maravilla, contuvo el aliento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Cap\u00edtulo 4: Ecos de lo Olvidado.<\/strong><\/h3>\n<p>El aire en Crist\u00e1lyn parec\u00eda ahora hecho de cristal quebrado. Todo segu\u00eda flotando, girando, brillando, pero una tensi\u00f3n invisible se deslizaba entre los edificios como un gato que sabe que algo va mal.<\/p>\n<p>Guiada por el caballo lunar, Alondra fue llevada a trav\u00e9s de una puerta que no estaba ah\u00ed hace un momento. Era una grieta en el aire, sostenida por un arco de relojes suspendidos, todos marcando diferentes siglos.<\/p>\n<p>Dentro, el mundo cambi\u00f3 otra vez.<\/p>\n<p>La Sala del Consejo de los Fragmentados era un anfiteatro colosal, construido enteramente de pedazos: trozos de sue\u00f1os, ruinas de pensamientos, recuerdos rotos de civilizaciones extintas. Las paredes cambiaban de forma seg\u00fan lo que uno pensara. Una de ellas mostraba a Alondra de beb\u00e9, siendo acunada por su abuela, aunque jam\u00e1s recordaba haber estado en aquel lugar.<\/p>\n<p>All\u00ed, sentados en tronos flotantes, estaban los Fragmentados. No eran humanos, ni del todo criaturas:<\/p>\n<p>Uno ten\u00eda la mitad del rostro como una m\u00e1scara de teatro y la otra mitad como un cubo de Rubik que giraba lentamente.<\/p>\n<p>Otra era una mujer de cristal llena de grietas, con p\u00e1jaros volando dentro de su torso.<\/p>\n<p>Un tercero era un enjambre de mariposas parlantes que respond\u00edan todas al mismo nombre: \u00abEl Nosomostodo\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014Alondra, Guardiana naciente \u2014dijo el Nosomostodo con miles de voces\u2014. Has sido tra\u00edda antes de tiempo. El ciclo a\u00fan no deb\u00eda girar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAntes de tiempo? \u2014pregunt\u00f3 ella. El caballo lunar asinti\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014El Cazador del Silencio ha roto el tiempo. No debi\u00f3 despertar sino dentro de mil olvidos m\u00e1s.<\/p>\n<p>El nombre reson\u00f3 en la sala y la temperatura descendi\u00f3. Incluso el aire pareci\u00f3 apagarse.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n es ese cazador? \u2014Alondra apret\u00f3 el colgante de su abuela, que lat\u00eda como un coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La mujer de cristal habl\u00f3 con voz que se deshac\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Es lo que queda cuando un mundo decide olvidar sus maravillas. Es la nada con voluntad. Se alimenta del silencio, destruye lo improbable, devora la magia. Si llega a Crist\u00e1lyn\u2026 todo esto \u2014hizo un gesto amplio con los brazos\u2014 ser\u00e1 est\u00e1tico. Normal. Muerto.<\/p>\n<p>Un fragmentado \u2014hecho enteramente de ideas que parpadeaban como luces\u2014 a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014El Cazador fue sellado hace mil danzas por una Guardiana. Tu abuela, Alondra. Pero el sello est\u00e1 roto. Y ahora, solo t\u00fa puedes contenerlo de nuevo.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a trag\u00f3 saliva. Era demasiado, demasiado grande.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo lo detengo?<\/p>\n<p>Silencio.<\/p>\n<p>Entonces, el Nosomostodo habl\u00f3, suave como un trueno:<\/p>\n<p>\u2014Para vencerlo, debes encontrar la Nota Inexistente. Una melod\u00eda que jam\u00e1s fue compuesta, pero que vive escondida en un rinc\u00f3n de lo irreal. S\u00f3lo esa m\u00fasica puede hacer dormir al Silencio otra vez.<\/p>\n<p>El caballo relinch\u00f3 con un brillo feroz en los ojos.<\/p>\n<p>\u2014Y para encontrarla, deber\u00e1s viajar a la Biblioteca de los Libros que Nunca Fueron Escritos.<\/p>\n<p>Alondra respir\u00f3 hondo. Estaba asustada, s\u00ed, pero tambi\u00e9n emocionada.<\/p>\n<p>\u2014Entonces vamos. Antes de que el Silencio nos borre a todos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>Cap\u00edtulo 5: La Biblioteca de los Libros que Nunca Fueron Escritos.<\/strong><\/h3>\n<p>El viaje comenz\u00f3 al caer en un pozo de tinta.<\/p>\n<p>S\u00ed, tinta. Negra, espesa y tibia como la nostalgia. El caballo lunar galop\u00f3 sin miedo dentro del charco abierto en medio del sal\u00f3n del consejo, y Alondra, confiando m\u00e1s en su instinto que en su raz\u00f3n, lo sigui\u00f3.<\/p>\n<p>No cayeron. Flotaron. Luego giraron. Luego&#8230; todo fue una palabra a\u00fan no inventada para describir la sensaci\u00f3n de ser al mismo tiempo papel, pensamiento y viento.<\/p>\n<p>Cuando sus pies tocaron el suelo otra vez, estaban ante una torre infinita.<\/p>\n<p>La Biblioteca de los Libros que Nunca Fueron Escritos no ten\u00eda techo ni fondo. Sus estantes flotaban en espirales, sostenidos por ramas de \u00e1rboles que crec\u00edan con cada idea no nacida. Los libros brillaban con palabras cambiantes, y algunos susurraban cosas al pasar. Otros gem\u00edan, esperando que alguien los leyera para finalmente existir.<\/p>\n<p>Un bibliotecario se acerc\u00f3 flotando. Era una figura encapuchada, con una barba hecha de puntos suspensivos y ojos que eran comillas abiertas.<\/p>\n<p>\u2014Bienvenidos al lugar donde las historias olvidadas respiran \u2014dijo\u2014. Aqu\u00ed encontrar\u00e1n lo que nadie se atrevi\u00f3 a escribir.<\/p>\n<p>Alondra mir\u00f3 asombrada. Un libro se abri\u00f3 solo ante ella y mostr\u00f3 una historia sobre una ni\u00f1a que salvaba un mundo al aprender a llorar en la direcci\u00f3n correcta. Otro libro ten\u00eda alas y sal\u00eda volando cada vez que alguien intentaba leerlo. En el fondo, una estanter\u00eda entera estaba en huelga, neg\u00e1ndose a revelar sus t\u00edtulos hasta que les escribieran finales felices.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la Nota Inexistente? \u2014pregunt\u00f3 Alondra.<\/p>\n<p>\u2014No se encuentra. Te encuentra \u2014respondi\u00f3 el bibliotecario.<\/p>\n<p>El caballo lunar relinch\u00f3 y sus cascos comenzaron a resonar con una melod\u00eda d\u00e9bil, como si una canci\u00f3n intentara nacer desde el aire mismo.<\/p>\n<p>Alondra sigui\u00f3 el sonido. Subi\u00f3 por una escalera hecha de frases inconclusas, cruz\u00f3 un puente colgante de argumentos sin resolver, y finalmente lleg\u00f3 a una sala donde solo hab\u00eda un libro.<\/p>\n<p>El libro era blanco.<\/p>\n<p>Totalmente.<\/p>\n<p>Sin letras, sin portada, sin nada. S\u00f3lo un pulso. Un latido.<\/p>\n<p>Cuando lo toc\u00f3, una nota \u2014ni aguda ni grave, ni real ni so\u00f1ada\u2014 reson\u00f3 en su mente. Era imposible de describir, pero tan perfecta que hizo llorar a las letras invisibles del aire.<\/p>\n<p>\u2014La Nota Inexistente vive en ti, dijo una voz detr\u00e1s de ella. Era su abuela. O una proyecci\u00f3n de ella, tejida por recuerdos no vividos.<\/p>\n<p>\u2014Tienes el coraz\u00f3n que canta. No luches contra el Silencio\u2026 c\u00e1ntale.<\/p>\n<p>Y entonces, una sombra rasg\u00f3 el cielo de la biblioteca.<\/p>\n<p>El Cazador del Silencio hab\u00eda entrado. Y ven\u00eda por su canci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 6: La Sinfon\u00eda de los Ecos Rotos.<\/strong><\/p>\n<p>El cielo de la Biblioteca comenz\u00f3 a agrietarse como porcelana fina.<\/p>\n<p>Desde la grieta emergi\u00f3 el Cazador del Silencio, no como una criatura con forma, sino como una ausencia. Era un hueco m\u00f3vil en la realidad, una figura imposible definida s\u00f3lo por lo que no era. A su paso, los libros dejaban de existir. Las palabras hu\u00edan de las p\u00e1ginas. El sonido mismo se deshac\u00eda.<\/p>\n<p>Alondra sinti\u00f3 el aire vibrar como si el mundo contuviera el aliento.<\/p>\n<p>\u2014No tiene ojos \u2014dijo el bibliotecario, sus palabras ca\u00edan como hojas secas\u2014, porque nunca mir\u00f3 el mundo con amor.<\/p>\n<p>El Cazador descendi\u00f3, y con cada paso, la torre temblaba. Intent\u00f3 tocar la Nota Inexistente, pero esta se le escurr\u00eda entre los dedos como una melod\u00eda olvidada por el tiempo. El caballo lunar, reluciente y tembloroso, la mir\u00f3 con ojos de infinito.<\/p>\n<p>\u2014Toca la nota, dijo. \u2014Pero no con manos. Con lo que duele y arde y vuela dentro de ti.<\/p>\n<p>Alondra cerr\u00f3 los ojos.<\/p>\n<p>Y cant\u00f3.<\/p>\n<p>Pero no con voz.<\/p>\n<p>Cant\u00f3 con cada recuerdo que nunca tuvo, con cada historia que quiso escribir y nunca se atrevi\u00f3. Su canto era un torrente de im\u00e1genes:<\/p>\n<p>Un diente de le\u00f3n que flotaba eternamente sin llegar al piso.<\/p>\n<p>Un abrazo que curaba todas las versiones rotas de una misma persona.<\/p>\n<p>Una risa que nac\u00eda del llanto y lo transformaba.<\/p>\n<p>Un caballo hecho de luna que galopaba sobre los sue\u00f1os de los que ya no sue\u00f1an.<\/p>\n<p>El Cazador intent\u00f3 silenciarla.<\/p>\n<p>Extendi\u00f3 su sombra, y con ella intent\u00f3 arrancar de ra\u00edz toda emoci\u00f3n, todo asombro. Pero el canto creci\u00f3. No era armonioso. Era extra\u00f1o. Desafinado. Terriblemente bello. Como una orquesta de instrumentos que no exist\u00edan tocando una sinfon\u00eda que nadie m\u00e1s pod\u00eda entender.<\/p>\n<p>Y entonces, en medio de esa m\u00fasica imposible, Alondra dej\u00f3 de ser ni\u00f1a por un momento. Fue guardiana. Fue grieta. Fue eco. Fue fuego que baila en medio del hielo.<\/p>\n<p>El Cazador del Silencio retrocedi\u00f3.<\/p>\n<p>Por primera vez, tembl\u00f3.<\/p>\n<p>Y con un estallido que no hizo ruido, desapareci\u00f3. No destruido, sino dormido, envuelto en un acorde tan puro que incluso el olvido tuvo que recordarlo.<\/p>\n<p>La Biblioteca suspir\u00f3. Los libros regresaron. El bibliotecario sonri\u00f3 por primera vez en siglos.<\/p>\n<p><em>\u2014Guardiana del Imposible<\/em> \u2014dijo\u2014, el mundo vuelve a latir porque t\u00fa cantaste lo que nunca se escribi\u00f3.<\/p>\n<p>Y el caballo lunar se inclin\u00f3 ante ella, como si reverenciara no a una ni\u00f1a\u2026 sino a una leyenda naciente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edlogo: El D\u00eda en que los Relojes Se Rieron.<\/strong><\/p>\n<p>Desde aquel d\u00eda, el mundo nunca volvi\u00f3 a ser igual.<\/p>\n<p>En el pueblo donde Alondra hab\u00eda nacido, los relojes comenzaron a re\u00edr a la misma hora cada tarde, como si recordaran algo que jam\u00e1s hab\u00eda pasado pero que deseaban que hubiera ocurrido.<\/p>\n<p>Las nubes aprendieron a escribir poemas en el cielo, y los gatos comenzaron a hablar&#8230; pero s\u00f3lo en acertijos de cinco versos.<\/p>\n<p>Crist\u00e1lyn, la Ciudad Imposible, celebr\u00f3 durante nueve lunas y una siesta. La fuente central cambi\u00f3 su agua por limonada violeta que otorgaba sue\u00f1os l\u00facidos de vidas alternativas. Los \u00e1rboles cantores compusieron una \u00f3pera s\u00f3lo audible por los que jam\u00e1s mintieron en su infancia. Y el caracol gigante vendi\u00f3 un nuevo helado con sabor a \u00ablo que podr\u00edas haber sido si hubieras bailado m\u00e1s cuando nadie te miraba\u00bb.<\/p>\n<p>Alondra, ahora Guardiana del Imposible, no viv\u00eda en un castillo ni en una torre. Su hogar era una casa que caminaba sola por los cielos, sostenida por globos hechos de secretos felices. Dentro, ten\u00eda un piano que tocaba canciones que a\u00fan no hab\u00edan sido compuestas y una cama que cambiaba de tama\u00f1o seg\u00fan su nivel de esperanza.<\/p>\n<p>El caballo lunar, su compa\u00f1ero eterno, pastaba en campos de auroras boreales.<\/p>\n<p>A veces, en noches extra\u00f1as, Alondra descend\u00eda a la Tierra.<\/p>\n<p>No para salvarla, sino para recordarle que a\u00fan hab\u00eda maravillas por inventar. Caminaba entre los ni\u00f1os que so\u00f1aban despiertos, entre ancianos que a\u00fan escrib\u00edan cartas sin destinatario, y entre artistas que pintaban lo que no ve\u00edan.<\/p>\n<p>Y cuando se iba, dejaba siempre algo: una nota, una risa en una botella, una pregunta sin respuesta o una peque\u00f1a canci\u00f3n sin sentido\u2026 que, sin embargo, hac\u00eda florecer una piedra.<\/p>\n<p>Porque el mundo real, despu\u00e9s de todo, no es menos m\u00e1gico.<\/p>\n<p>Solo est\u00e1 esperando que lo cantes.<\/p>\n<figure id=\"attachment_26767\" aria-describedby=\"caption-attachment-26767\" style=\"width: 660px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26767 size-full\" src=\"https:\/\/reportegam.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Mil-caballos-desbocados-2.jpeg\" alt=\"                                                                                 FOTO: iStockphoto\" width=\"660\" height=\"400\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-26767\" class=\"wp-caption-text\">FOTO: iStockphoto<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alondra viv\u00eda en el \u00faltimo pueblo antes del bosque sin nombre, un rinc\u00f3n del mundo que muchos evitaban y del cual s\u00f3lo se hablaba en susurros. Ten\u00eda doce a\u00f1os, una mirada que parec\u00eda contener preguntas sin respuesta, y un colgante antiguo que su abuela le hab\u00eda dejado antes de desaparecer misteriosamente una d\u00e9cada atr\u00e1s. 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