El senador Carlos Lomelí llevará el diagnóstico al Senado, al gobierno estatal y federal para impulsar una ruta de gestión institucional y obtener recursos ante una crisis urbana que amenaza con escalar en pleno Mundial de Fútbol.
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GUADALAJARA, Jalisco, 11 de mayo.–Expertos de la Universidad de Guadalajara (UdeG) advirtieron que esta capital, sede de la Copa Mundial de Fútbol 2026, presenta un mapa de alto riesgo con 600 puntos de inundación, de los cuales 200 son de alta peligrosidad para las personas, y un sistema hidráulico para la Zona Metropolitana colapsado.
De cara a la temporada de lluvias de 2026 —que coincidirá con las actividades del Mundial en Guadalajara—, los expertos alertaron que solo durante los últimos seis años se han documentado 30 nuevas zonas de inundación de alto riesgo donde personas y vehículos pueden ser arrastrados.
En conferencia de prensa, los especialistas en riesgos, urbanística e hidrogeología entregaron su estudio técnico al senador Carlos Lomelí, quien se comprometió a presentarlo de inmediato al Senado de la República, al gobierno de Jalisco y a las instancias federales a fin de obtener recursos para enfrentar esta situación de riesgo.
En este panel de expertos participaron el doctor Luis Valdivia, investigador del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la UdeG; Jorge Fernández Acosta, investigador y académico de la UdeG; y Marco Ramírez, consultor en hidrogeología.
En su exposición, el doctor Luis Valdivia precisó: «En los años 70 había 30 zonas inundables en Guadalajara; en los 90 eran 75 y hoy son 600. En los últimos seis años aparecieron 30 nuevas zonas que antes no existían».
De acuerdo con los académicos, Jalisco corre contra reloj, pues se prevé que la temporada de lluvias de este año podría adelantarse a la segunda quincena de junio, además de que se estima —de acuerdo con la evolución histórica— que el 70 por ciento de las tormentas en Guadalajara se registran cuando los aficionados llegarán al estadio o a puntos de reunión a ver los partidos.
En su exposición, Fernández Acosta hizo notar que “el 90 por ciento de los arroyos que existían en el Valle de Atemajac fueron transformados en canales, en colectores, o simplemente desaparecieron bajo casas y centros comerciales», lo que ha agravado la situación en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Investigadores de la UdeG afirman que la ciudad vive una emergencia urbana derivada del crecimiento descontrolado, la desaparición de cauces naturales y la falta de planeación territorial.
Advirtieron que Guadalajara llegará al Mundial con la peor temporada de inundaciones documentada por la academia y con una infraestructura hidráulica diseñada en los años 70 que capta apenas el 20 por ciento del agua que cae en cada tormenta. Lo que la mesa científica documentó “tiene la dimensión de una emergencia urbana sostenida”, dijeron.
«El coeficiente de ocupación del suelo debería llamarse de ocupación del aire, porque no regula el subsuelo. Bajo la ciudad hay un dique invisible que está deteniendo el flujo natural del agua», indicó a su vez el hidrogeólogo Marco Ramírez.
Insistieron en que 200 zonas inundables están catalogadas como peligrosas, pues comparten tres características: frecuencia, lámina de agua superior a cincuenta centímetros y velocidad de corriente capaz de arrastrar vehículos.
Precisaron que entre las arterias críticas figuran avenida López Mateos, avenida Patria, Federalismo, Arroyo Seco, El Garabato, El Dean y las márgenes del canal de Las Pintas en Tlajomulco.
La causa principal, según los investigadores, es la urbanización descontrolada que selló con concreto las zonas altas de las microcuencas en El Nixticuil, el Cerro del Cuatro y las laderas del bosque La Primavera, eliminando la capacidad natural del suelo para infiltrar el agua y multiplicando la escorrentía hacia las zonas bajas de la ciudad.
Valdivia explicó que el crecimiento histórico de las inundaciones refleja el fracaso acumulado de décadas de planeación hidráulica insuficiente. Recordó que el último gran colector de la ciudad fue construido en 1975 para aliviar la presión sobre el río San Juan de Dios, pero apenas dos años después las inundaciones regresaron y actualmente el sistema continúa rebasado.
Por su parte, Marco Ramírez advirtió que el modelo inmobiliario de alta densidad está alterando incluso el flujo subterráneo del agua. Dijo que en zonas como Andares las cimentaciones profundas funcionan como “diques invisibles” que modifican el comportamiento natural de las corrientes subterráneas y favorecen acumulaciones en distintos puntos de la ciudad.
Los expertos plantearon una propuesta integral con diversas líneas de acción, entre las que destacan crear un mapa integral de inundaciones que no solo identifica dónde se inunda, sino de dónde viene el agua que inunda, así como modificaciones legislativas al Código Urbano de Jalisco, a los reglamentos de construcción y al coeficiente de ocupación del suelo.
La propuesta contempla además infraestructura verde y azul, bajo el modelo de ciudades esponja que se ha implementado en China y otros países asiáticos, con tres proyectos puntuales en zonas donde el año pasado hubo pérdidas humanas: El Rosario, San Juan de Ocotán y La Martinica.
Incluye un sistema de alerta hídrica en tiempo real similar a la alerta sísmica, pozos profundos de absorción de cincuenta a setenta metros y un planteamiento conceptual que abandona la apuesta histórica por el tubo y el colector para ralentizar las corrientes y permitir patrones más cercanos a los meandros naturales.
ACOMPAÑAMIENTO
Durante la conferencia, el senador Carlos Lomelí anunció que llevará el diagnóstico técnico ante el Senado de la República y acompañará a los investigadores en la entrega formal del documento al gobierno estatal. Además, buscará diálogo directo con el gobernador de Jalisco.
Adelantó que buscará coordinación con autoridades federales para obtener recursos etiquetados y establecer una ruta institucional que permita atender tanto el problema de las inundaciones como el deterioro de la calidad del agua potable en la zona metropolitana. Dijo que mantendrá abierta la tribuna política de Morena Jalisco para que la voz de la academia y la ciudadanía organizada acompañe la ruta institucional.
Planteó que la lógica de fondo es la corresponsabilidad. En la medida en que el gobierno del estado asuma su parte de la responsabilidad, dijo, fluirán los recursos federales para resolver de manera paralela los dos problemas que hoy enfrenta la ciudadanía: las inundaciones recurrentes durante el temporal y la calidad del agua que llega a los hogares, contaminada con coliformes y metales pesados por el deterioro acumulado de las plantas procesadoras, que no han recibido tratamiento ni cambio de filtros desde la administración estatal previa.
