AMLO se ‘pirateó’ método salinista de encuestas

Lo afirman con enjundia, porque en su ignorancia, los diputados de Morena Víctor Hugo Romo y Paulo García creen que están diciendo la verdad, al acusar de “copiones” a los panistas porque el sábado anunciaron que van utilizar las encuestas como método para la selección de candidatos a cargos de elección popular. FOTO: Especial

Lo afirman con enjundia, porque en su ignorancia, los diputados de Morena Víctor Hugo Romo y Paulo García creen que están diciendo la verdad, al acusar de “copiones” a los panistas porque el sábado anunciaron que van utilizar las encuestas como método para la selección de candidatos a cargos de elección popular. FOTO: Especial

Mensaje Político


Alejandro Lelo de Larrea


Lo afirman con enjundia, porque en su ignorancia, los diputados de Morena Víctor Hugo Romo y Paulo García creen que están diciendo la verdad, al acusar de “copiones” a los panistas porque el sábado anunciaron que van utilizar las encuestas como método para la selección de candidatos a cargos de elección popular.

El desconocimiento de Romo y García es por no leer de historia y hacerle caso a su presidente emérito, Andrés Manuel López Obrador, porque él es quien en realidad le pirateó ese método de Carlos Salinas de Gortari, quien como presidente de la república lo instauró en el PRI de Luis Donaldo Colosio, como método de selección de candidatos.

Cierto, los panistas tampoco son los autores de ese método, e incluso la dirigencia de Jorge Romero no es la primera que utiliza ese método en el PAN. Lo usó Felipe Calderón –también se lo copió a Salinas– en sus tiempos de presidente de la República, pero muchas veces de poco le sirvió, como el caso de Josefina Vázquez Mota en el 2012.

Guardada toda proporción, esta copia de Morena a una implementación de Carlos Salinas se parece a la del Tratado de Libre Comercio, ese que tanto denostaron hace más de 30 años y ahora son más férreos defensores que el generador del acuerdo en 1993. Ya hasta en Palacio Nacional se jactan de que van muy bien las pláticas de revisión del TMEC.

Hoy en Morena, igualito que hace más de 35 años lo hacía Carlos Salinas, imponen candidatos de dedazo con el argumento de una encuesta. La primera selección de candidato por este método fue en 1989 en Baja California, cuando desde Los Pinos le dijeron a Colosio que la mejor posicionada para la candidatura a gobernadora era Margarita Ortega.

Cuando perdió el PRI frente al panista Ernesto Ruffo, Colosio se daría cuenta que lo engañaron y por eso de inmediato ordenó crear su propio equipo de medición de la opinión pública, con María de las Heras (qepd) al frente, para que él generará su propia información y así decidir las candidaturas con sus encuestas, o al menos tener con qué contraargumentarle a su jefe, pero más a su perverso asesor, José María Córdova.

De las Heras le generaba información a Colosio, mientras que a Los Pinos su jefe de opinión pública, Ulises Beltrán, le encargaba el trabajo al INEGI, que encabezaba Edmundo Berumen, por cierto tío de la encuestadora favorita de Morena, inclemente en el arte del cuchareo.

¿Quién les dijo que el método de selección por encuesta es verdaderamente democrático? Pululan los casos de quejas porque les truquearon las encuestas, desde aquellos días de Salinas, hasta los más recientes casos en Morena. Bien utilizado, el método puede ser un buen indicador de niveles de conocimiento, simpatías, pero no necesariamente de intención de voto. Mal utilizadas –como es lo más frecuente– sirven para imponer candidatas y candidatos. Es pura simulación de un dedazo.

López Obrador, cierto, siempre ha sido un obsesivo de las encuestas, de consultar lo que piensa la gente, incluso con métodos con enorme margen de error estadístico, como cuando a principios de los años 1990 mandaba a sus subalternos a preguntarle a la gente en el Mercado Pino Suárez de Villa Hermosa, Tabasco, qué opinaban sobre ciertos temas. Una forma muy rudimentaria de palpar a la opinión pública, pero evidentemente de algo le funcionaba.

Ni siquiera para la izquierda mexicana elegir candidato por encuesta ocurrió por vez primera en Morena. Desde 1987 se planteó la posibilidad de hacer una encuesta para que declinara Heberto Castillo su candidatura a favor de Cuauhtémoc Cárdenas. No fue necesaria la encuesta. Por vez primera lo utilizó el PRD en el 2011, para elegir a su candidato presidencial de entre López Obrador y Marcelo Ebrard. Sólo se informó que ganó el tabasqueño. Jamás hubo transparencia sobre el resultado y tampoco la certeza de que existiera tal encuesta. Se filtró que la dizque encuesta consistió en cinco preguntas, tres de las cuales supuestamente ganó López Obrador y dos Ebrard, a quien le repitieron la dosis de la encuesta cuchareada en 2023. Este año seguramente harán lo mismo en Morena para las candidaturas a las gubernaturas Y las Alcaldías en el caso de la CDMX. Un dedazo bastante burdo. Lo veremos.

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