Casarín en ÁO: con el sello de la trampa
Magacín CDMX
Alejandro Lelo de Larrea
El alcalde de Álvaro Obregón, Javier López Casarín (Morena) no ha podido librarse del pecado original de haber ganado con trampa, pues la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió en definitiva que rebasó los topes de gasto de campaña por más del 5%, lo que es ilegal y constituye un delito, de acuerdo con la Legislación electoral, aunque nunca se la hayan aplicado.
Con ese enorme déficit inició Casarín su administración. Esa marca de la trampa y el engaño al ciudadano parece ser el sello de lo que va de su administración de 3 años para los cuales fue electo, aunque a partir del 1 de abril que transcurre la mitad de su gestión, podría enfrentarse a un proceso de revocación de mandato. Al menos eso lo prevé la Constitución.
La seguridad pública es talón de Aquiles en Álvaro Obragón. Desde su llegada al gobierno aumentó 20% el número de personas que perciben inseguridad en la zona. De acuerdo con la Encuesta Nacional Sobre Inseguridad Pública Urbana (ENSU) elaborada por el INEGI, al corte de septiembre de 2024, el inicio de la gestión de Casarín, en esa Demarcación Territorial el 50.3% de las personas manifestaron sentirse inseguras. Sin embargo, en la encuesta más reciente de esa misma serie que hace el INEGI de manera trimestral, ahora es el 61% el número de personas que manifiestan sentirse inseguros ahí.
Esto significa que, de las 618 mil personas mayores de 18 años (Padrón Electoral), alrededor de 310 mil personas se sentían inseguras en septiembre 2024, y actualmente son unas 377 mil, es decir 67 mil más. Con esos datos, el panorama electoral para López Casarín es nada halagüeño si quisiera reelegirse, porque ganó con una diferencia de apenas 13 mil 500 votos. Sólo el tema de la inseguridad podría ya haberle dado la vuelta al resultado potencial en 2027, elección para la cual ya se perfila para competir nuevamente la ex alcaldesa Lía Limón, y también el coordinador de los diputados del PAN, Andrés Atayde.
Pero no solo es este tema el que le afecta severamente a Casarín. Hay un enorme déficit en atención ciudadana. En Álvaro Obregón es sabido que su alcalde asiste poco a sus oficinas, sale continuamente de viaje incluso sin notificar al Congreso cuando debería de hacerlo. En prácticamente todos los estudios de opinión pública serios que se hacen, él aparece entre los tres peores de la Ciudad. Sus propios compañeros de partido le atribuyen un pésimo manejo de las finanzas públicas.
Además, Casarín enfrenta quejas y denuncias por autoritarismo, no sólo de parte de la oposición, también de concejales y diputados de su propio partido, Morena, el que lo postuló a la Alcaldía en coalición con el PT y el PVEM, del que es originario.
El pasado 28 de febrero en plena sesión del Concejo de la Alcaldía, la concejala de Morena, Carla Joselín González Ruiz denunció haber sido agredida por gente enviada por el director general de Gobierno, Humberto González, quien no podría haber actuado sin el consentimiento del alcalde. ¿O sí? Hasta hoy, silencio sobre el tema.
Hace poco más de un mes, también agredieron a gente del equipo político de la diputada del PAN Liz Salgado. Ella lo denunció públicamente, incluso que hubo amenazas de parte del alcalde en su contra, en una llamada telefónica.
La campaña negra en contra del diputado morenista Fernando Zárate, de Morena, se la atribuyen a Casarín, y es por la disputa por la candidatura a la alcaldía en 2027.
Casarín es muy cambiante. No respetó las alianzas y acuerdos políticos que hizo para llegar a la Alcaldía, especialmente con su mentor Marcelo Ebrard, secretario de Economía, a quién hizo a un lado apenas ganó la elección. Se dice ‘claudista’, aunque en realidad el equipo cercano a ella en la Ciudad de México no lo respalda. Uno de ellos es precisamente Zárate, el agredido.
En Palacio del Ayuntamiento la mayoría no lo digieren y menos cuando se trata de temas de inseguridad, porque es en éstos donde menor cooperación encuentran en de las autoridades de Álvaro Obregón. Pero la política oficial es trabajar bien e institucionalmente con los 16 alcaldes, y así lo intentan todos los días, incluido Casarín, quien ya debería estar analizando escenarios de una posible movilización ciudadana para solicitar la revocación de su mandato. Lo veremos.
FOTO: RRSS Javier López Casarín