Óscar V. Machado / CDMX Magacín
Los más de 2.7 millones de hogares de la Ciudad de México tiene más polvo contaminante que tiene grandes cantidades de metales pesados como plomo, cobre, zinc, níquel, cadmio, antimonio, entre otros, que puede perjudicar la salud de los capitalinos, advierte Francisco Bautista Zúñiga, investigador del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) del Instituto de Geofísica de la UNAM.
“En la capital del país tenemos lugares con mucho polvo como en la Alcaldía Iztapalapa, pero es un polvo natural, en cambio el que tienen las alcaldías del norte como Gustavo A. Madero, Azcapotzalco es más tóxico, tienen menos polvo, pero es más tóxico, entre más negro es el polvo es más contaminante”.
Añade que también existe gran toxicidad en las alcaldías centrales como Benito Juárez, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza, “de la Alcaldía Venustiano Carranza hicimos un análisis del polvo y lo comparamos con el que existe en Reino Unido, y resultó tres veces más tóxico”.
El investigador apunta que desde hace 15 años la UNAM analiza el polvo de 14 ciudades de México y de otros países, donde encontramos ciudades limpias o moderadamente contaminadas como las que se encuentran en la península de Yucatán y ciudades muy contaminadas en el centro del país como la Ciudad de México, donde hemos encontrado que el polvo que se acumula dentro y fuera de las casas y hay grandes cantidades de metales pesados.
Destaca que hace unas décadas en la capital del país el plomo fue el principal factor de enfermedades y ahora las muertes y los problemas son por manganeso, como llamada locura mangánica que se ha incrementado en la urbe.
Bautista Zúñiga apunta que se monitorea el aire, agua, clima, pero el polvo no, “incluso no tiene normas oficiales mexicanas, por lo que las estamos proponiendo para cada una de las ciudades que hemos estudiado”.
Añade que en sus investigaciones que se han concretado sorprendió que se haya encontrado más contaminación dentro que al exterior de los hogares y esto ocurrió porque la gente cocina en sus hogares y tiene más actividad lo cual desgasta las paredes, la pintura, los muebles, y eso se suma al polvo que entra.
En ese sentido, el investigador exhortó a los capitalinos a incrementar sus medidas de limpieza y al gobierno capitalino y alcaldías promover áreas verdes porque los árboles y plantas son barreras para que entren los contaminantes a las casas”.
“En los hogares capitalinos las cortinas que son la primera barrera para que no entre el polvo a la casa debe cambiarse cada mes y no esperarse a la navidad para que se cambie. La ciudadanía debe extremar precauciones con tener sus casas más limpias”.
Bautista Zúñiga exhortó a los alcaldes a tomar muy en serio este problema, que no se tome a la ligera, no tenemos duda que el polvo es tóxico, por lo que proponemos normas oficiales mexicanas porque no hay, para suelos sí hay, pero tiene como 50, 60 años, ya no sirven.
